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La Revolución Industrial y los medios de transporte

8 de agosto de 2012

Revolución industrial

La Revolución Industrial en el  transporte terrestre

Con la Revolución Industrial surgieron grandes remanentes para comercializar. Las regiones agrícolas comenzaron a producir más de lo que eran capaces de consumir. Igual pasó en las zonas industriales.

Como los remanentes aumentaron también lo hizo la cantidad de mercancías canjeadas entre distintas regiones o entre diferentes países. Un intercambio comercial cada vez mayor obligó a que los medios de transporte se renovasen.

Hacía falta conseguir un tráfico voluminoso, barato y rápido. De no ser así, el crecimiento económico se habría ahogado, al no poder distribuir los remanentes en mercados remotos. La creación de mejores vías y canales, el incremento de las flotas a vela y los clippers hicieron posible un mayor y más barato intercambio comercial a lo largo de la primera mitad del S.XIX.

Pero lejos de estancarse en este punto, el progreso tecnológico experimentó un impulso tras 1850, con la generalización del uso de la energía de vapor en el transporte terrestre y en el transporte marítimo.

Los primeros ensayos de adaptar la energía de vapor al remolque apuntan a comienzos del siglo XIX. El inventor e ingeniero inglés, Richard Trevithnick, desarrolló en 1804, la primera locomotora. Esta máquina valió para remolcar, por raíles de hierro, vagones de los que tradicionalmente tiraban caballos, y se empleó para transportar hierro dentro de la factoría Penydaren, en Gales.

Siguiendo con éstas pruebas, George Stephenson, ingeniero de minas inglés, fabricó entre 1814 y 1829 distintos tipos de locomotoras. La mejor fue bautizada como Rocket y consiguió alcanzar los 24 kmh. La fama que alcanzaron estas máquinas hizo que se hicieran las primeras líneas de ferrocarril para el transporte de pasajeros y mercancías. En el año 1825 se emplearon las locomotoras en los asi 15 kmts de la línea Darlington-Steckson, y cinco años después fue inaugurada la línea Manchester-Liverpool.

Tras esto se produjo el auge de los ferrocarriles. La fabricación de nuevos ferrocarriles transformó de manera revolucionaria el modo en que se viajaba y transportaban mercancías a lo largo de todo el mundo. En EEUU el ferrocarril comunicó las costas este y oeste en el año 1869. La fabricación de ferrocarriles precisó de importantes inversiones tanto de empresas como del Estado.

En Inglaterra las compañías privadas fueron las que financiaron los ferrocarriles. En el resto de países europeos y en los EEUU, fue el Estado el que impulsó la producción de las infraestructuras ferroviarias, proveyendo a las empresas de terrenos de forma gratuita y apoyo financiero.

La revolución industrial en el transporte marítimo

El empleo de la energía del vapor en el transporte marítimo tardó más en extenderse. A lo largo de la primera mitad del siglo XIX, surgieron barcos con ruedas de palas movidas a vapor, eficaces en los ríos.

Los buques propulsados por medio de hélices también son de comienzos del S.XIX. Pero, los nuevos buques a vapor no consiguieron transportar más de la mitad del tonelaje mundial hasta el año 1880.

Este pausado relevo de la navegación a vela fue porque los barcos de vapor tardaron decenas de años en ser competitivos. Necesitaban emplear mucho espacio para el almacenaje del combustible (carbón) lo que reducía su espacio de carga. A esto se sumaba el hecho de que con frecuencia era más barato transportar las mercancías en veleros, que eran movidos por la fuerza del viento, que no supone coste alguno.

Durante la segunda mitad del siglo XIX se fueron superando poco a poco estos obstáculos. Los buques a vapor alcanzaron una capacidad de carga de 2.000 a 3.000 Tm más de media que los veleros. También eran más veloces.

A esto hay que sumar la constitución de una red de puertos carboneros a nivel mundial, en los que los buques podían abastecerse de combustible, esto disminuyó el precio del combustible y el espacio que hacía falta para acumular carbón.

Esta renovación de los medios de transporte tuvo repercusiones económicas de gran importancia:

El aumento de los remanentes industriales y agrícolas se pudo colocar fácilmente en los mercados nacionales e internacionales.

El aumento del rendimiento hizo que los precios del transporte terrestre y del transporte marítimo cayeran a lo largo del siglo XIX.

Se produjo una especialización de regiones enteras y un incremento de la producción total debido a la oportunidad de colocar los remanentes a bajo precio en mercados lejanos.

Los economistas clásicos fueron los que descubrieron los beneficios que el comercio producía en la generación de riqueza, se opusieron a cualquier dificultad aduanera entre mercados, tanto de un mismo país como de distintos países. Los países que se industrializaron en el siglo XIX no tuvieron aduanas interiores, y esto fomentó su especialización económica regional.

Pero no siempre se mantuvo la misma posición en comercio exterior. En 1846 Gran Bretaña estableció una política de libre cambio para la importación de mercancías extranjeras. Después Francia y Alemania durante algunas décadas copiaron el ejemplo de los ingleses, aunque ambos países posteriormente recurrieron al proteccionismo.

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